Vitamina D
… y cuando digo vitamina D me temo que podría decir Omega3, lactobacilos varios y demás enriquecedoras formas de enriquecer productos de enriquecidas empresas.
Hace unos años, en algún documental oí que la vitamina D era necesaria para los huesos, y que afortunadamente podíamos disponer de suficiente acopio de ella simplemente porque nuestro cuerpo la sintetiza a partir de la luz del sol.
Sin embargo, no hago más que ver anuncios en los que nos dicen que si no tomamos vitamina D en el ‘petisuís’, todo el calcio que tomemos irá directo al fondo del retrete, porque nuestro cuerpo no será capaz de asimilarlo, y nos romperemos en pedacitos descalcificados todos.
Y lo peor de todo es que no sale nadie a decir que eso es una soberana tontería. Lo mismo que tampoco anuncian que hay millones de personas, como yo, que no nos hemos vuelto transparentes por no tomar l.casei immunitas. Que también, tela…
Igual es que yo soy muy raro, pero siempre he pensado que el cuerpo humano es muy inteligente, mucho más que nosotros, y que con una vida moderadamente sana y una alimentación más o menos equilibrada, se las apaña la mar de bien solito, sin ayudas artificiales.
Yo opino que al cuerpo hay que ayudarlo cuando realmente lo necesita, y dejarlo estar cuando no. La mejor manera de ayudar a las defensas es dejando que las pequeñas heridas cicatricen solas, y no esterilizando hasta la barra de pan.
Y sí, hay veces en las que el cuerpo necesita ayuda, y hay que tomar medidas, pero sólo entonces. Porque, ¿Qué pasará con el sistema inmune de los niños criados a base de actimel y alimentos similares, cuyas defensas ni siquiera han tenido que pasar por el doloroso trance de enfrentarse a las cuatro bacterias adheridas a un chupete recogido del suelo mientras jugaba, cuando cojan un gripazo del quince? Pues que probablemente no estará entrenado, y dependerá de otro producto, y otra solución artificial para bregar con él.
… o quizás no, y soy yo el que se equivoca.
Por cierto, los del actimel hicieron un buen movimiento hace unos años, cuando reemplazaron la palabra Lactobacilo, con todo lo que ello significa (una simple bacteria, abundantíiisima en el intestino humano simplemente porque sí), por una L y unos dibujos animados disfrazados de policías salvadores del organismo.
En resumen: Que hay gente que patológicamente tiene alto el colesterol y muchas veces la dieta (o la disciplina) no son suficientes, y bienvenido sea el benecol. Y habrá otras en las que algún problema haga que alguien necesite vitamina D, en cuyo caso bienvenidos los ‘petisuis’, y otras en las que después de tomar antibióticos sea más que recomendable tomar el actimel famoso, lo mismo que antes nos recomendaban tomar yogur. Pues también.
Pero… ¿mientras tanto?
Por cierto, cuando me encuentro ‘flojo’, tomo multicentrum, aunque sólo sea como placebo, y compro la leche esa con calcio, calcio, de leche, leche, por si acaso el resto de alimentos que tomo no tienen suficiente.
Todos tenemos nuestros pecadillos… ;)